El Shangri-La The Shard, London ocupa las plantas 34 a 52 de la torre de Renzo Piano en London Bridge, el edificio más alto de Europa occidental. El Shard lo promovió Sellar Property Group, se terminó en 2012 y pertenece en un 95 por ciento al Estado de Catar, con Sellar en el resto. Shangri-La, el grupo de Hong Kong, abrió aquí su primer hotel en el Reino Unido en mayo de 2014, el tercero en Europa después de París y Estambul. Restaurantes y luego oficinas llenan las plantas de debajo; apartamentos y el mirador público, las de arriba. Entras por una puerta pequeña en St Thomas Street, pasas el equipaje por un escáner y subes en un único ascensor exprés hasta el sky lobby de la planta 35.
Hay 202 habitaciones y suites, diecisiete de ellas suites con servicio de mayordomo, y todas están acristaladas de suelo a techo. Las categorías se diferencian por hacia dónde mira el cristal y no por los acabados. Las Superior Shard y Premier Shard miran al sur, sobre el sur de Londres, una vista larga pero no fluvial. Las Deluxe City View y Premier City View giran al norte, cruzando el río. Las Iconic City View son las de esquina, de 43 a 60 metros cuadrados con unos 180 grados de cristal. Los baños de mármol tienen suelo radiante y muchas bañeras miran fuera. La zona común se queda corta para un hotel de este tamaño, y el vestíbulo de la planta 35 se comparte con TĪNG, así que la salida puede acumular cola en el pasillo.
El argumento de verdad es la planta 52. La Infinity Sky Pool es la piscina de hotel más alta de Europa occidental, cubierta tras el cristal, de unos diez metros de largo y con reserva por franjas, abierta a adultos de seis de la mañana a seis de la tarde y con horas reservadas a los niños a media mañana y a media tarde. Al lado están la Sky Sauna y un gimnasio Technogym abierto 24 horas, y GŎNG, el bar de hotel más alto de Europa occidental, cuya carta de cócteles Nature & Earth va acompañada de platos de inspiración japonesa. TĪNG, en la planta 35, hace cocina contemporánea del sudeste asiático, además de té de la tarde y desayunos. El Sky Lounge, en la planta 34, se ocupa del brunch del domingo. No hay planta de spa, solo tratamientos ELEMIS con cita previa.
Las concesiones vienen del edificio. Como los paneles de cristal del Shard vuelan sobre los forjados y las habitaciones de esquina se encuentran en ángulo recto, algunas dan a las de al lado en cuanto anochece, algo que el hotel resolvió al abrir con estores. Las categorías de entrada miran al lado contrario a la ciudad, así que la fotografía que te vendió el hotel es una mejora de pago. La planta baja implica escáner de equipaje y una entrada compartida con el resto de visitantes de la torre, y las salidas se embotellan ahí. Las tarifas son altas para una piscina que es pequeña y cierra a las seis. Quédatelo si la vista es el motivo por el que vienes a Londres y quieres despertarte dentro de ella.