Corales Beach es el hotel que le dio a Tenerife una dirección moderna y solo para adultos que no parece copiada de ningún otro sitio. Barceló lo abrió en 2018 en el extremo tranquilo de Costa Adeje, sobre la orilla rocosa junto a La Caleta, y el diseño, todo curvas blancas y terrazas al mar del arquitecto canario Leonardo Omar, sigue pareciendo recién hecho. Es uno de los dos edificios unidos por una pasarela, con un exterior pensado como un barco amarrado contra la costa e interiores inspirados en el coral de la isla. La otra mitad es Corales Suites, pensado para familias, así que asegúrate de reservar el lado Beach.
Dentro todo son Junior Suites, 121 en total, y todas las categorías salvo una miran al agua. Las categorías se diferencian por lo frontal que sea la vista y por si tienes o no bañera de hidromasaje privada en la terraza, más que por los metros, así que mira el plano antes de pagar de más. Hay tres piscinas climatizadas de agua salada repartidas por el edificio, y la de arriba es una piscina infinita en la azotea, junto al bar Royal Heaven Maresía. La planta de la azotea se mantiene tranquila, el spa Wellness Corales es para mayores de dieciséis años y el gimnasio es gratuito para los huéspedes.
La comida es el verdadero argumento para venir. El Rincón de Juan Carlos, el restaurante propio de Juan Carlos y Jonathan Padrón, tiene dos estrellas Michelin en la quinta planta. San Hô, donde cocina Adrián Bosch desde 2020, tiene una por una fusión levantada sobre producto canario. Il Bocconcino by Royal Hideaway, la cocina italiana de Niki Pavanelli en el edificio de al lado, en Corales Suites, suma otra, y los huéspedes de cualquiera de los dos edificios pueden reservar en todo el complejo, incluidos Starfish, La Trattoria y NAO. La propia Caleta, un pueblo pesquero con pescado sin artificios, queda a unos minutos a pie de la puerta.
El patrón en las opiniones de los huéspedes es poco habitual por lo estable, y eso cuenta mucho a lo largo de una semana. Lo que no hay es playa. El nombre dice Beach, la orilla de delante es roca y quien quiere nadar usa las piscinas, con Playa del Duque a 32 minutos a pie por el paseo de la costa. Las tarifas de invierno y de vacaciones escolares suben con fuerza. Le va bien a una pareja que quiere calor, tranquilidad y algo que hacer por la noche sin coche, y es mala elección para un día largo y perezoso de playa.