Cien años esperando a que un tren cambiara de zapatos
La idea de unir la Riviera suiza con los lagos de Thun y Brienz se pone por escrito por primera vez en 1873, antes de que existiera un ferrocarril capaz de hacerlo. Cuando llegaron las líneas, llegaron con dos anchos distintos. El Montreux Oberland Bernois se construyó en vía métrica, más adecuada para sus muchas curvas, y en 1905 sus 62,4 km de Montreux a Zweisimmen se convirtieron en la primera línea de Suiza totalmente electrificada. De Zweisimmen a Interlaken la vía era de ancho estándar. Desde 1916 la GoldenPass Line podía llevarte de Montreux a Lucerna, pero solo con dos cambios de tren.
Un tercer carril se estudió en la década de 1920, otra vez en 1986, y se abandonó definitivamente en 2006, cuando se vio que era imposible llevar una vía de ancho mixto por la estación de Spiez sin construir un túnel. Así que en 2008 el MOB le dio la vuelta al problema: si las vías no podían cambiar, cambiarían los coches. Sus propios talleres construyeron un bogie prototipo, Alstom lo desarrolló hasta la versión de serie, Stadler construyó 23 coches panorámicos y Pininfarina dibujó el morro. La factura ascendió a unos 89 millones de CHF.
En Zweisimmen el tren pasa por una rampa a 15 km/h. El peso deja de cargar sobre las ruedas, los ejes se deslizan de 1.000 mm a 1.435 mm y la caja sube de 350 mm a 550 mm para quedar a la altura de los andenes, más altos. La locomotora del MOB, que funciona con corriente continua de 900 V, cede el relevo a una de BLS a 15 kV. Todo el cambio dura ocho minutos. Los primeros pasajeros lo vivieron el 11 de diciembre de 2022, y el viaje que siempre había supuesto un transbordo en Zweisimmen ya no necesita ninguno.









